Hoy he tenido un día completito y además me he entretenido editando el nuevo vídeo que os tengo preparado para el próximo día e intentaré que esté listo mañana, aunque como tarde será pasado mañana. Por eso se me ha hecho tarde para hacer el artículo de hoy, aunque como veis no fallo
¿Cuál es la realidad sobre el ejercicio físico y la transpiración, más allá de las creencias habituales? Pues esta es la pregunta que se realiza cada día muchísimas personas.
El agua es una sustancia vital para nuestro organismo. Por medio de ella se llevan a cabo todas las reacciones químicas en el metabolismo de nuestro cuerpo. Cuando realizamos ejercicios, el agua cumple otras funciones tanto en órganos, como en músculos e incluso en un ámbito neuro-cerebral.
Al elevarse la temperatura corporal, la sudoración, cumple un rol de enfriamiento en el cual será necesario mantenerse hidratado. A través del sudor el cuerpo pierde: cloro, potasio, sodio y magnesio entre otras sales minerales, pero el mayor componente perdido es el agua y tened en cuenta que de este componente nosotros somos entre un 75% y un 80%.
Como en todas las preguntas que se cuestionan las personas, no pueden faltar los mitos relacionados con este misma cuestión.
Y es que muchas personas se piensan que transpirar más, significa obtener mejores resultados, o bajar esos kilos de más de un modo más rápido. Pues no. Seguramente obtengáis menores resultados en relación a una persona bien hidratada y con un plan de entrenamiento optimizado.
Al perder agua en tu cuerpo acontecen una serie de fenómenos. Tu corazón tendrá que latir más rápido, llevando los nutrientes y el oxígeno necesario hacia tus músculos y al elevar tu frecuencia cardíaca, se elevará también tu presión arterial, sumado a la elevación de la temperatura, en este momento, el riesgo que corres es muy alto.
Si tu objetivo es perder peso, lo menos recomendable será vestir demasiada ropa, porque te impedirá tener una adecuada transpiración. No será la primera vez ni la última, el ver a una persona con 5 capas de ropa 'para sudar más' o el típico que en el gimnasio se pone bolsas de plástico, si habéis leído bien, bolsas de plástico para incrementar la sudoración. Eso puede derivar a hipercalemia (perdida en exceso de potasio) o a diversos tipos de deshidratación y perdida general de sales minerales de un modo brusco y crítico para nuestra salud. Al incrementar la temperatura, tu cuerpo dejará de quemar grasas (que es lo que deseas), ya que tu metabolismo se defenderá tomando glucógeno, por ser la fuente de energía más cercana y puede también aumentar el riesgo a padecer calambres y no precisamente calambres normales, no, de los que te dejan seco en el sitio.
Un cuerpo con menor temperatura durante el ejercicio quema grasas, así que puedes sudar, pero hazlo de manera natural y con la ropa adecuada.
Tened en cuenta que la elevación de la temperatura a un cierto grado inhibe a los neuroreceptores que controlan la sensación de sed. Es por ello que en ejercicios intensos deberéis beber pequeñas cantidades de agua durante la actividad (varias veces cada 15-20 minutos) aunque no sintáis sed.
Tener sed en el ejercicio es síntoma del primer grado de deshidratación, si continuáis el ejercicio y no ingeriis agua, sobrevendrán los mareos, calambres, pérdida de concentración y posibles desmayos.
Por eso en las clases o entrenamientos se debe traer agua. La misma deberá estar fría, para favorecer su absorción, que recomiendo que sea ingerida en grandes tragos. Habitualmente se dice que se debe dar pequeños sorbos y se ha demostrado en muchos estudios que una gran dosis de agua (sin legar a llenar el estómago, evidentemente y si no está excesivamente fría) en pequeñas etapas es mejor que muchos pequeños sorbos en un periodo más corto.
Espero que tengáis en cuenta vuestra hidratación en cada entrenamiento y también espero que os guste el artículo de hoy
Bibliografía:
López Román J, Martínez Gonzálvez AB, Luque A, Villegas Garcías JA. Estudio comparativo de diferentes procedimientos de hidratación durante un ejercicio de larga duración.
Archivos de Medicina del Deporte 2008; XXV (123): 29-38
Michelle R. Minehan, Malcolm D. Riley, Louise M. Burke. Effect of flavour and awareness of KJ content on preference and fluid balance in team sports.
Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2002;12(1):81-92.
Guillermo Martín Odero 2013® como licenciado en las ciencias de la educación física y entrenador personal por la American College of Sport & Medicine.
Consejos, ayudas y curiosidades en entrenamiento, nutrición y rehabilitación. Todo lo que quieras saber del mundo de la actividad física no dudes en preguntármelo
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jueves, 7 de noviembre de 2013
Transpirar o sudar, ¿Ayuda a adelgazar?
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viernes, 25 de octubre de 2013
Surf: ¿Por qué y cómo cuidar mi tabla de surf?
Hoy me centro en uno de mis deportes favoritos, el surf. Este deporte de tabla siempre ha tenido un halo especial para mí. Supongo que es porque tiene uma mezcla de muchas cosas: deporte, contacto con la naturaleza, superarse a sí mismo, aprender nuevos trucos, paciencia y reflexión (sobre todo cuando esperas una ola buena o decente).
Además de las capacidades físicas, iré poniendo tipos de entrenamiento específicos para surfers, algo básico y que mucha gente no recalca es el estado del material a utilizar. El material es la prolongación de tu cuerpo. Si cuidas y revisas tu cuerpo ¿no crees que deberías hacer lo mismo con tu tabla?
Este consejo va sobre todo para los novatos o recién iniciados en este maravilloso mundo del surf.
1)Cuando tengas una tabla nueva, intenta conseguir una buena funda para protegerla de los golpes en los viajes y traslados a la playa. Estadísticamente la mayoría de las averías se producen, aunque parezca mentira, ¡fuera del agua!.
2)Nunca dejes tu tabla al sol en la playa (el sol es el enemigo Nº 1 de los materiales con los que está hecha tu tabla), ni en lugares muy calurosos como dentro de un coche aparcado bajo el sol. En la playa cúbrela con toallas, o a la sombra de alguna sombrilla (una vez que estés fuera del agua). En todos los casos, apóyala con las quillas para arriba. Las altas temperaturas y los rayos directos del sol pueden hacer que los materiales de tu tabla colapsen, es decir que se deterioren, pierdan color y resistencia. No solo eso, con un material deteriorado perdemos adherencia, control y por lo tanto seguridad.
3)Si vas a dejar guardada tu tabla por mucho tiempo (meses), házlo en lugares oscuros y frescos. Aléjala de lugares muy húmedos y de los muy calurosos como dije antes.
4)Si tu tabla sufre alguna avería, por más pequeña o leve que sea, házla arreglar lo antes posible. Paradójicamente las tablas de surf no son "water resistant" y si les entra agua, las consecuencias serán muy malas: el foam se teñirá de marrón; si la tabla es dejada al sol, esta misma agua alojada en su interior se evaporará creando burbujas de aire y deslaminando la tabla en casos extremos. Además la acumulación de agua hace más pesada la tabla.
IMPORTANTE: asegúrate de drenar primero el agua que pueda contener la tabla antes de repararla y sellar la ''herida''. Los parches con Silver-Tape deben ser provisorios. Reparar cuanto antes con resina y materiales. Os haré un video en un futuro de como reparar vuestra tabla en casos graves y en los leves.
5) Nunca dejes tu tabla apoyada en el suelo de los parking de las playas. A menos que quieras correr el riesgo de ver algún coche pasándole por encima y dejándola inservible, o que una ráfaga de viento la haga rodar por el encima llenándola de golpes y agujeros. Os lo digo no por nada sino porque ya me ha pasado y lloré como un niño, pues era mi tabla preferida.
6) Nunca dejes apoyada tu tabla parada contra una pared, en dirección vertical. Se puede caer muy fácilmente y las consecuencias pueden ser terribles. Recomiendo que en los ratos que no la uses y estés en casa, guardarla apoyada en el suelo, debajo de tu cama donde nadie la va a pisar y seguro que no se va a caer.
7) Cambia la parafina cuando esta se ponga oscura o se impregne de arena, aproximadamente cada 15 días está bien. Al final de cada temporada puedes remover totalmente la parafina de tu tabla con un peine especial. Expón primeramente unos segundos la tabla a la luz directa del sol para que se ablande la parafina y sea más fácil quitarla).
Tablas nuevas: se recomienda esperar 2 semanas desde el momento en que se terminó de laminar para su primer uso. (para asegurarte de que la resina haya terminado de curar bien) Existe la opción de acortar este tiempo mediante el agregado de compuestos químicos como aceleradores y curadores "solares".
Estos últimos actúan como catalizadores de la polimerización en presencia de radiación Ultra-Violeta (es decir, la resina endurece más rápido al exponer la tabla laminada al sol) Consultad entonces en la fábrica, cuantos días hace que se laminó la tabla y aclararla con exactitud y con el tiempo justo para cuando necesitéis la tabla lista y para usar.
9) Finalmente, y este es uno de los puntos más importantes para la salud "anímica" de tu tabla nueva: tratad de mojarla con agua salada lo máximo posible y disfrutad cada momento cabalgando las olas.
Espero que os guste el artículo y me deis un like y como dirían los havaianos : Mahalo (gracias) a todos por leer mi artículo
Guillermo Martín Odero 2013® como licenciado en las ciencias de la educación física y entrenador personal por la American College of Sport & Medicine.
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